Saliendo de las sierras entramos en la zona montuosa. Hacemos dos grandes parte: el roble y la encina. Tenemos tres grandes valles orientados al norte de considerable altura media, por encima de los 650 metros.
El agraciado régimen de lluvias y el suelo pizarroso permite que estas zonas se alternen las ganaderías de cabras, ovejas, vacas y piaras de guarro negro con explotaciones agrícolas de cerezos y castaños. Lo intrincado o revueltas de algunos valles aleja la mano de hombre, quedando amplias zonas que podemos considerar «salvajes».































